Nuestra ubicación.

Nuestra librería está en la Calle Reina Sofía Nº 10. En frente del IES Juan Carlos I. Cerca de la Biblioteca Regional.

martes, 20 de septiembre de 2016

Nuestra vocación.


¡Hola, queridos lectores! Hoy me gustaría hablarles de algo, que a menudo me arranca una sonrisa, pues soy comprensivo al escucharlo, aunque tengo compañeros de profesión a los que no les hace tanta gracia. A lo que me refiero es a algo que he escuchado numerosas veces decir a gente que pasaba por nuestra librería o con la que al conversar, salía cual era la profesión. Me refiero a cuando me dicen: "Ah, tener una librería debe ser genial, poder pasar el día entre libros, leyendo cuanto quieras". Esta afirmación, efectivamente, a mí me hace sonreír, porque me despierta ternura y simpatía que haya amantes de la literatura tan grandes que vean en este oficio la vocación soñada, y porque me hace gracia que la vean tan idílica y sobre todo, pacífica. Bueno, vamos a hablar un poquito más de esto.



Ser librero, es la vocación actual, y la escogida por los que trabajamos en librería Lisarama, lo decidimos libremente, es lo nuestro y nos gusta, no seríamos más felices en otra profesión o en otro sitio. Pero eso no significa, que ser librero sea fácil. En primer lugar, hay que entender, que, pese a que la literatura es nuestro modo de vida, esto es un negocio, no sólo un paraíso literario. ¿Qué quiere decir, lo que acabo de decir?
Que, queridos amigos, para tener una librería, no basta con pasar horas leyendo entre libros, que el dinero no cae de los árboles por hacer eso. Hay quien piensa, que tener una librería es eso, leer muchísimos libros y luego recomendárselos a tus clientes. Y... Ojalá; Nada más lejos.

A una librería hay que meterle muchísimas horas de trabajo. Y a no ser que tengas una situación privilegiada, en la cual hay una corriente continua de clientes amantes de la literatura pasando por tu librería, de esa cantidad ingente de trabajo, el porcentaje que dedicas a vender, recomendar y examinar libros, no va a ser alto, o el más alto al menos. La mayor parte de la gente que pasa por una librería, lo hace, pues eso, de paso, y no busca que le inundes con tus conocimientos literarios y recomendaciones, muchas veces quieren un periódico, o una fotocopia, etc. Ya que como he dicho antes, a no ser que tu librería esté en una situación privilegiada, no puedes vivir sólo de vender libros, eso es sólo un porcentaje de los ingresos de tu negocio.

Y como es lógico no todas las librería pueden gozar de ese tipo de situación y son muy pocas las que pueden subsistir de ello, del especializarse sólo en la venta de libros.

Pero eso no es más que la punta del iceberg, porque si la dificultad de este puesto fuera sólo, el tener que invertir muchas horas de trabajo y no todas las deseadas entre libros, pues entonces no habría dificultad alguna. Pero es que, verán... Hay otras "cositas".

No vamos a entrar en politiqueos, ni en otros similares, en el típico "Es que estos, o es que aquellos, hacen o dejan de hacer". Sólo voy a decirles unas cosa. Hoy día, en nuestro país, y lleva mucho, demasiado tiempo pasando, los autónomos, estamos solos. Tenemos muy poco apoyo de parte de quien puede darlo, y no voy a entrar en nombres. Pero, y es verdad, hay otros sectores fuera del sector autónomo, otros oficios, tienen muchas más ayudas, y mucho más apoyo, de distintas fuentes que el autónomo, que a veces necesitaría más contar con esa ayuda, que otros sectores más "desahogados". Que sí, que bien es cierto que eres tu propio jefe, pero con lo bueno y con lo malo, y a menudo lo malo abruma.

Por otro lado, también nos comemos muchas cosas sobre las que no tenemos control... Ejemplo:
Desaparece el bonolibro o tal y cual ayuda, suben los precios de libros de texto y largos etc's... Y de repente los culpables a ojos del consumidor del ciudadano de a pie, somos nosotros. Que yo entiendo que pueda parecerlo así, por eso no tengo otra que resignarme e intentar explicar a quien pueda errar, donde lo hace, en lo que respecta a mí, como profesional. Esto no es una queja, es un hecho. Además de que muchas asociaciones, grupos, o como quieran llamarlos, toman medidas, que nos afectan, que nos hacen daño, sin tener para nada en cuenta a las librerías, es decir, prácticamente juegan con el pan que nos llevamos a la boca, y si resultamos perjudicados les da igual. Créanme, queridos lectores, ser librero, vivir de esto, no es fácil y a veces es abrumador y frustrante. Requiere mucho trabajo, compromiso y paciencia. Por supuesto hay trabajos muchísimo más difíciles y peores, ya que este con sus cosas malas, para mí, todavía, no es un mal trabajo, pero también hay trabajos mucho más fáciles y mucho más gratos. ¿Que les quiero decir con esto? Que aunque la literatura es mi vocación, y sólo por los comentarios positivos, tanto en el blog, por lectores interesados, como en mi puesto de trabajo, por clientes satisfechos, sólo por eso, ya merece la pena. Pero no es algo fácil, requiere tener la moral muy alta y luchar cada día por mantenerla así, y hay mucha gente que queriendo, sin querer o por inconsciencia,  nos complica más aún nuestro trabajo. Así que sólo quiero hacerles entender, queridos lectores, que cada vez que un librero les da el mejor trato, les pone su mejor sonrisa, y les encuentra ese libro que no aparecía en ningún otros sitio, ese librero está dando lo mejor de sí, tenga una pequeña librería casi escondida, o una grande en una zona llena de tránsito y movimiento. Y toda esa energía invertida, en darles lo mejor de nosotros mismos, sale de algo tan sencillo como que ustedes valoren nuestro trabajo y esfuerzo, con su amabilidad, con un "gracias" o con que elijan la librería de barrio cuando tienen que comprar o buscar un libro, en vez de recurrir a grandes superficies donde, les aseguro, no le van a dar un trato tan profesional ni tan personal.
Ya que, y aunque pueda parecer mentira, no somos sólo personas que estamos todo el día entre libros leyendo y esperando a alguien a quien aburrir con nuestros conocimientos e impresiones de literatura. Somos profesionales, a los que el trato de tú a tú con ustedes, el saber que hemos hecho bien nuestro trabajo proveyéndoles de algo tan mágico como un libro, es lo que mejor sabor de boca nos deja.
Este trabajo merece la pena, en conclusión, y la literatura va a seguir siendo mi vocación, aunque no siempre sea un camino fácil e idílico. Yo ya he aportado mi granito de arena explicando un poco como es nuestro día a día, y cada vez que siga oyendo a gente que cree que mi trabajo es tan idílico como leer y recomendar, seguiré sonriendo para mis adentros y conformándome con que al menos hay gente tan enamorada de la literatura, capaz de pensar eso, en vez de como he visto en otros, sentirme insultado por la posibilidad de que mi trabajo y esfuerzo esté siendo infravalorado.
Y con esta última reflexión, les dejo, un saludo, queridos lectores.

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