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lunes, 16 de enero de 2017

Ante todo, mucho karma. Reseña breve.



¡Hola! ¿Hacía ya tiempo que no nos veíamos, verdad compis? Bueno, siento el lapso de tiempo sin contaros ni traeros nada al blog. Hoy os traemos una reseña breve de "Ante todo, mucho karma." de Laura Norton, la segunda parte de "No culpes al karma, de lo que te pasa por gilipollas". La novela empieza con Sara contándonos como es de feliz con Aarón, que por fin lo ha conquistado y que su vida es sencillamente perfecta. Después de tantas tribulaciones, está con él, consigue reconocimiento a su trabajo. Pero no tardará en cagarla, ¿Por qué? Porque ella es así.




Ese es el argumento principal, no es engaño, no es que me caiga mal la pobre protagonista, es que se mete mucha caña a si misma, pero durante toda la novela, eh. La novela empieza con Sara contándonos su maravillosa vida, y nos avisa de que acaba metiendo la pata, de una forma que sólo ella podía encontrar. Y para ahondar en el como y el porque, a fin de hacerse daño a si misma con el recuerdo, nos lo va contando desde el principio. Aarón es un músico de éxito en alza, gracias a un videoclip en el que Sara se encarga del vestuario, Mario, el director del mismo decide contar con ella para su próxima película, que a todas luces parece una superproducción. Es la oportunidad de su vida. Y en medio de ese estado de felicidad absoluta, y de prosperidad profesional para ambos, Aarón le pide a Sara tener un hijo... y ella no se puede negar. Aún están en lo más tierno de su relación y ella querría tenerle para ella sola un poco más, a nivel laboral están desbordados... Pero no le puede negar nada Aarón. Así que se ponen a ello y lo consiguen. Deciden pasados los dos primeros mese comunicar la noticia... y Sara se ve en una cena con sus padres y el ex-amante de su madre, que al parecer ha llegado de nuevo, para participar activamente en la relación de los mismos, con su hermana que es un a modelo de éxito, más joven, más segura y más todo para la acomplejada Sara, y con el padre de su futura criatura, y ex de su hermana. La cena resultará ser... algo "caótica" cuanto menos, sobre todo gracias a la mala leche de su madre, que no quiere hacerse a la idea de ser abuela. Y ese sólo es el principio de la historia.
Bueno hasta ahí hemos leído para hacer la reseña breve. Analicemos lo mejor y lo peor del libro ahora, ¿os parece?
Lo mejor. La narración resulta... Real. No sé muy bien como decirlo, hay historias donde te metes, te enganchas, disfrutas, te admiras, aprendes, te emocionas. Pero esta, sin tener sólo una de esas propiedades pica de todas, para darte una narración que te hace olvidar que estás leyendo, es como si una amiga, conocida o familiar te estuviera contando su vida, sus percances y sus problemas. Así que un punto a favor de Laura Norton, por conseguir meter al lector tantísimo en la historia, y crear así un estilo narrativo totalmente dinámico.
El humor del libro es bastante ácido. Vamos lo que comúnmente llamaríamos "Humor Hijoputista". ¿Por qué es así? Porque está cargado de mala leche. Sara se mete mucha, pero que muchísima caña a si misma, pero con ingenio, es decir, no es una persona que se juzgue con dureza mientras va narrando la historia, de un modo que resulte incomodo para el lector, o que inspire pena u otros sentimientos, lo hace de una forma mordaz, ingeniosa, cabrona como ella sola y divertida. Lo cuál como lector es divertido de ver. Y eso sólo hablando de la narración, la madre por ejemplo, tiene un veneno dentro que no hay quien lo aguante, la hermana tiene un pelín de mala hostia sana... Lo que quiero decir, es que si la narración y la protagonista por tanto están bien elaborados, el resto de personajes no son menos. No dejan de contribuir con su personalidad, ocurrencias y acciones a ese humor ácido, a esa atmosfera que consigue crear la narración. La escena de la cena, es muy divertida, uno no se espera de una cena familiar un espectáculo casi circense.
Lo peor. Bien, si bien es cierto, que narración, protagonista, personajes y atmosfera están bien constituidos, para mí, a veces peca de sobre cargado. ¿Por qué lo digo? Porque en un capítulo ya hemos tenido una escena muy contundente, la de la cena. Que ojo, está muy bien y es divertida, pero no puedo evitar preguntar... ¿Si empieza tan fuerte... Conseguirá mantener ese ritmo? Es mi única pega, que no es una pega, sería más bien un temor o preocupación, porque no consiga mantener la trayectoria tan buena con la que empieza, tocando techo, antes de llegar al desenlace de esta historia que se nos presenta. Lo único malo por mi parte, que ni siquiera podría catalogarse de malo.
Y bueno, ¿Qué me ha parecido a mí? Es un libro que me leería y que sé que disfrutaría, soy alguien risueño al extremo, me encanta reír, que me hagan reír y no es nada difícil de conseguirlo a decir verdad. Así que me lo leería y pasaría un buen rato. Pero que sea de carcajada fácil, no quita que no tenga gusto, sensibilidad y capacidad para evaluar las obras de comedia, sí, yo me río con cualquier cosa, pero también me puedo poner serio y decir "Un lector distinto, más común y promedio esto no lo disfrutaría, o sí lo disfrutaría, por esto, esto y esto". Lo que quiero decir, es que a pesar de lo dicho, no quiero que usted, querido lector, piense que no tengo criterio porque me guste reírme con cualquier cosa. Y por qué este preámbulo tan largo. Porque quiero que aquellos que me lean sepan que este es un libro muy interesante y que se puede disfrutar, ese el mensaje y no quiero que quede perturbado por mi opinión, que sin más espera diré ahora. Quizás, éste libro no sea mi tipo de libro. Mi tipo de libro con tonos de humor quiero decir. Aunque yo me ría con cualquier cosa, y aunque este libro me lo leeré seguramente, no es este el tipo de humor predilecto, o favorito para mí.
Me gusta más un humor con ese tipo de ingenio inocentón. Es decir un humor que crea un tipo de situación cómica, ridícula, estúpida o absurda y lo exprime con ingenio. ¿Es que este libro no lo hace? Sí, si lo hace, pero de una forma distinta. Por lo que he leído hasta ahora, y quiero recordar:
Esto es un análisis breve, de una parte del libro, y por lo tanto inexacto, sirve para tener una idea del libro, pero no pretende juzgarlo por entero, al evaluar sólo una parte de él.
Por lo tanto, como decía, por lo que he leído hasta ahora, creo que no tiene el tipo de humor que a mi me encanta, veo en él un estilo que crea mucho humor, muchas situaciones cómicas, muy seguido. Es decir, tiene mucho ingenio, mucha habilidad, pero enfocada a hacer que el lector ría y ría sin parar, que llegue a llorar de risa, y eso es genial. Pero no es mi tipo favorito de literatura. Y seguramente lo leeré, seré victima de Laura Norton y acabaré echando lagrimones y carcajadas a partes iguales.
Pero eso no quita que yo prefiera un humor más suave que en vez de ser tan explosivo, tan contundente, sea más tranquilo, y no me sobre sature, creando situaciones que exprima bien, las dejé antes de que dejen de hacerme reír y pase a otras, para seguir exprimiéndolas hasta donde es aconsejable y ni un poco más. Un humor que me de un leñazo que me haga reír mucho mucho, pero hacía el final, hacía el desenlace, para que yo haya leído un libro que me ha hecho reír y que con el final me ha hecho carcajear. De manera que me deje un recuerdo bueno. Cual sería la diferencia entre mi tipo de libro y el de Laura Norton. Pues que con mi tipo de libro no me arriesgo a quedar saturado de situaciones extremadamente hilarantes, aunque me ría menos, y con el de Laura Norton, ese riesgo está, por mínimo que sea.
La diferencia principal está en el consumir un momento con calma disfrutándolo al máximo, y obteniendo un grato recuerdo, y consumir un momento con rapidez y urgencia, disfrutándolo de forma más intensa, pero arriesgándose a olvidarlo. Es como una relación del tipo cuando eres un adolescente con las hormonas disparadas, contra una relación más madura, cuando eres un poco más mayor y tienes más cabeza. La primera te va a dar momentos que te pondrán muchísimo, al extremo. Pero que al final puede caer en el olvido con el paso de los años. La segunda te dará momentos que te marcarán por siempre.

Y ese ha sido el análisis. Menudo tochazo os he puesto ¿eh? Perdonad, llevaba mucho sin contaros nada y ya tenía ganas. Esto ha sido como reencontrarse con un viejo amigo al que hace tiempo que no se ve. Porque sí, queridos lectores, vosotros para mí sois como un buen amigo de esos que se encuentran unas pocas veces, contadas con los dedos de la mano, en una vida. Con esta cursilada, por mi parte, me despido, tened un buen día y ya sabéis, ¡a leer!

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