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jueves, 9 de febrero de 2017

Dos mil noventa y seis.

 ¡Hola, lectores! Sé que últimamente no hay mucha actividad por aquí, ya sabéis no siempre puede uno sacar tiempo para lo que le gusta, que en mi caso es escribir. Bueno sin demasiados preámbulos vayamos rápidamente hacía lo que nos ocupa, una nueva reseña breve. Hoy os traemos un libro de un autor murciano. A saber: Dos mil noventa y seis, de Ginés Sánchez.
El libro nos habla de un mundo post apocalíptico, que hace mucho quedó colapsado por la contaminación y que producíamos los humanos, y donde los pocos que quedan intentan subsistir con lo que encuentran, maltrechamente.
La verdad que es un libro interesante, hasta donde he leído, seguimos la pista de un protagonista, cuya identidad no nos es relevada. Me gusta la primera frase con la que empieza el libro, bastante además.
"El aire olía a polvo quemado. El hombre vacilaba antes de abrir cada puerta".


No he profundizado mucho más, para no engancharme, pero lo que he leído, los primeros capítulos me han cautivado. La novela, desde el principio tiene un aire pesadillesco, me recuerda mucho a algunas cosas que he leído de otros autores. Esa forma de contar una historia, como si fuera una historia más, pero creando una atmosfera oscura, siniestra, agobiante, que nos hace ir entrando poco a poco en el terror, cada vez más psicológico.
En ese mundo totalmente yermizado por el abuso de los recursos y la producción indiscriminada de contaminación, los desiertos se tragan a las ciudades, a lo que queda de ellas, grandes almacenes de escombros y formas que un día representaron la civilización. Las palomas, se convierten en las nuevas cucarachas, al ser el animal que mejor sobrevive en ese nuevo páramo apocalíptico. La narración deja algunos huecos sin rellenar en la trama, en las descripciones, pero evidentemente de forma totalmente deliberada para que sea nuestra imaginación la que rellene esos espacios, dando lugar a una nueva forma de diseñar el terror, interactiva en la cuál el mismo lector es el encargado de idear aquellas ideas y conceptos, que dirigidos por el autor se convertirán en fuente de temor a lo largo de la lectura.
El mundo que se nos representa, colapsado, hostil, está en sumido en el caos, y al borde de la desaparición, durante toda la narración una pesada melancolía acompaña a la narrativa, haciéndose agobiante, pero no tanto como para resultar pesada, creando un ambiente pesadillesco, pero no imposible de leer, es como una suave oscuridad, musical, un buen terror, y no uno desesperante.
En cualquier caso, ésta novela merece ser leída, nosotros os la recomendamos, y si os gustó, nos gustaría que nos lo dijerais, dejando vuestra opinión abajo en los comentarios.

Como siempre, un placer haberos escrito, nos vemos en la pócima. ¡Adiós!

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